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Fragmentos de actualización teórica*

*Documento trabajado durante el Plenario Nacional del Frente Patria Grande - Noviembre 2023



Introducción


Mi tarea particular en estas pocas semanas está subordinada a las instrucciones de la coordinación general de campaña de Unión por la Patria, como sucedió entre las PASO y las Generales, desde luego con iniciativas que presentamos y que fueron un aporte muy importante, como el Registro de Lotes con Servicios y Quintas Productivas, el Refuerzo de Ingresos para los Trabajadores Informales, intervenciones públicas de nuestras referencias y el trabajo territorial-electoral desarrollado, sumado desde luego al esfuerzo para que la totalidad del millón y medio de votos de la lista Justa y Soberana vayan a UP.

Si el resultado nacional es favorable, se abrirá una etapa de disputa en torno a la inserción institucional en la que lamentablemente tendré que cumplir algún rol; pero estoy bastante convencido de que mi rol en el próximo año debe estar centrado en contribuir al cumplimiento de objetivos de naturaleza interna en el marco del fortalecimiento del campo nacional-popular, comenzando por nuestro propio ecosistema, en términos de ideas, unidad, solidez, moral interna y organización.

Si el resultado fuera adverso, aunque la orientación estratégica no varía desde mi punto de vista, desde luego cambia todo en términos tácticos y operativos. En ese caso, tenemos que revaluar muchas cosas. Pero confiemos en nuestro Pueblo que nos dio una tremenda sorpresa el domingo y también en la fuerza de la militancia popular que ayudó en que este milagro sea posible.

La tónica de todo el documento es una sola: no perder el sentido del propósito de nuestra militancia, de los fines últimos, mediatos e inmediatos, del porqué y el para qué antes que el cómo; veo con enorme preocupación que la estrategia del campo popular -si puede llamarse estrategia- está fundada en el más elemental maquiavelismo -la obtención o conservación del poder.

Se trata, tal vez, de una condición necesaria… pero de ninguna manera suficiente y esta insuficiencia la estamos pagando con años de degradación nacional y profundización de las injusticias sociales extremas. Si todo se da como esperamos, salimos de una tragedia, pero seguimos en un drama del que no queremos ser actores de reparto, sino convertirlo en una gesta de liberación nacional y social. Estamos en condiciones de hacerlo, con paciencia, templanza, humildad, espíritu de grandeza, capacidad de autocrítica, desapego personal, ejercicio del pensamiento estratégico, conciencia histórica, creatividad política y mucho pero mucho trabajo.


PARTE I: Sobre los fines


Un Propósito, Tres Principios Rectores


La política no es un fin en sí mismo. Es un medio. Mucho menos sus estructuras organizativas. No se milita para un Movimiento o un Partido, se milita en un Movimiento o Partido. Mucho menos para el Estado. Son instrumentos. El problema que nos atraviesa, no a nosotros en particular, sino al campo popular en general, es decir, al espacio político-social argentino que debería pone en primer lugar los derechos de las mayorías populares y en primerísimo lugar el de los más humildes, el problema, es que a veces parece perder el sentido del propósito que debería guiarnos, la primacía de los fines, de las prioridades en estos fines, de la importancia en seleccionar los mejores medios para alcanzarlos.

La estatización de la hidrovía, Edenor o Vicentin, el desarrollo de la energía nuclear o la empresa nacional de alimentos, la ley de medios, todas medidas con las que simpatizamos, no son fines en sí mismos; tampoco el aumento de las retenciones, la ley de alquileres o el impuesto a las grandes fortunas. Cada medida de gobierno es un medio que puede o no ser adecuado en razón de las circunstancias, los efectos materiales y simbólicos de su aplicación, su viabilidad y sostenibilidad, etc.

La obtención de un cargo público, una intendencia, una diputación, una concejalía…. mucho menos. Puede ser un medio; en ocasiones es imprescindible; pero también puede ser la nada misma o peor aún, la tumba de un militante. Todo eso ya lo sabemos, pero no tenemos que olvidar nunca. Los fines siempre por encima de los medios. Los fines claros, reales, humanos.

Nuestra dignidad militante radica en poder mirarnos al espejo y saber que priorizamos los fines, que nuestro corazón está la finalidad humana, material e inmaterial, presente y futura, de nuestras acciones pequeñas y grandes, como fuerza militante y como seres políticamente conscientes.

Desde mi punto de vista, tenemos que comenzar toda discusión recordando el sentido de nuestra militancia, sobre todo en una etapa de cambio político-social como la que vemos se avecina. El sentido inmediato y la perspectiva mediata. El sentido social y el sentido político, que surge del amor a ese sector del pueblo que asumimos como sujeto prioritario de nuestra actividad pública porque sufre carencias intolerables, porque tiene necesidades básicas insatisfechas, porque de esas necesidades nacen derechos, porque la conculcación de esos derechos nos llama a la lucha; y junto a ese amor combativo por los de abajo crece también el deseo de que nuestro pueblo, en su conjunto, recupere la perspectiva de un destino común y humano; porque sabemos que “Nadie se realiza en una comunidad que no se realizaˮ .

Podemos realizar una formulación trascendente, una síntesis que condensa el sentido de la militancia, un Propósito. El que sintetiza mejor nuestro sentir y el de nuestro campo es “la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria” bajo los principios rectores de Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social. A mi me gusta mucho. Es un gran ideal, con una enorme vigencia, ¡Que la gente pueda ser feliz y que Latinoamérica en general, y Argentina en particular sea grande! Con esa grandeza que da la dignidad de un espacio territorial inmenso y pluriforme dónde se honre al Pueblo, la Patria y la Justicia con un orden robusto en los planos socioeconómico, soberano-estratégico y político-institucional, como plantea con claridad nuestro Plan de Desarrollo Humano Integral buscando crear nuevas variaciones de las partituras clásicas… pero eso hoy nos queda lejos.

Argentina Humana es una reformulación intermedia en su profundidad, más cercana en el tiempo, que no pierde la belleza de lo posible. Seamos, al menos, humanos, no caníbales. Nos sirven las reformulaciones porque podemos usar alternativamente las distintas expresiones y construir una continuidad sin reiteración.


La perspectiva



Lo que propongo es que vayamos un poco más despacio, un poco más atrás, y definamos el Propósito Inmediato a un nivel inferior como la erradicación de las injusticias sociales extremas a través de la agenda de tierra, techo y trabajo.

Entonces tenemos el Propósito final de crear las condiciones de justicia y desarrollo integral necesarias para que el pueblo sea feliz y la patria grande, y el Propósito inmediato de erradicación de las injusticias sociales extremas sobre la base de la agenda de tierra, techo y trabajo.


Las 3T, los Cinco Puntos y el Ecosistema


La agenda de las 3T no se circunscribe a repetir tierra, techo y trabajo; abarca aspectos el concepto más amplio del buen vivir, implica reivindicaciones parciales y grandes reformas; es decir, cuando hablamos de la agenda de las 3T nos referimos a una serie de derechos sociales que cubran las necesidades básicas, a grandes programas reformistas, es una mirada bastante integral del cambio social y su sujeto histórico.


Las 3T así como indican un sujeto social prioritario y dinámico, también señalan un programa de reformas político-sociales generales



Esta perspectiva, nos sigue quedando grande-grandilocuente para la etapa, y entra en la dimensión del Propósito mediato; volvamos una bajada clara que podemos hacer como Cinco Puntos, cinco causas elementales para organizarnos y organizar las peleas de nuestro pueblo, el núcleo central de esa pelea, que sea atravesado por nuestras concepciones y principios feministas, ecologistas, antiimperialistas, latinoamericanistas en concreto, intra rem, dentro de la cosa, en la vida concreta, no como una mera abstracción; lo mismo aplica para los que profesamos una fe, no puede separarse de la vida y de la materialidad de -por ejemplo- estos cinco puntos; sería una esquizofrenia religiosa, lo mismo que hacerlo con los ismos anteriores, un esquizofrenia ideológica.


  • Trabajo, descanso y tiempo libre

  • Ingresos estables y ahorro (progreso material)

  • Un lugar digno y pacífico para vivir

  • Educación, deporte, comunicación y cultura

  • Salud física, espiritual y mental


Desde luego, hay una cuestión de alcance y profundidad en el acceso a estas garantías, porcentajes de cobertura indicativos de un ciclo progresivo en cada uno de los rubros, estándares de calidad cuya evaluación implica reconocer el piso en el que partimos, la subjetividad colectiva e individual de cada persona, etc.

Pero esto nos da pautas para construir una estratégia basada en puntos materiales y un propósito inmediato, difícil pero realizable gradualmente. Nos da un anclaje de clase prioritario aunque insertable en un marco pluriclasista y un horizonte más general de pelea social, política e institucional en la que articular los tres componentes del ecosistema que veremos más adelante.

Sabemos por dónde tenemos que empezar -no es algo nuevo, es lo que venimos haciendo hace décadas- y sabemos hacia dónde tenemos que ir.

Veamos ahora el tema de la escala y progresiones, las interacciones y los componentes del ecosistema.


No es lo mismo resolver alguno de estos problemas para una persona, un conjunto relativamente pequeño de personas en la escala de los movimientos sociales que tampoco hay que subestimar (¿1, 1.000, 5.000, 100.000?), que hacerlo para el 90% de la población excluida. Insisto con lo de no subestimar lo pequeño. Toda vida vale, todo dolor merece atención, cada pequeña acción cuenta, las microrelaciones y las macro relaciones. Cuando Evita contestaba cada carta, no era mera filantropía, era una acción de amor cargada de contenido. Cuando cada uno de nosotros se esfuerza por resolver un caso particular, está predicando y está “haciendo política”.


Una política pública universal normalmente será un objetivo superior a una reivindicación parcializada de una organización específica, pero hemos visto por experiencia que la política universal suele derivar de las luchas parcializadas previas y que sin bajar la bandera de la universalidad hay que evitar que la individuación de una política pública desarticule la organización genuina.

Del mismo modo y con la misma lógica, podemos plantearnos que la estabilidad y progresividad de estos puntos es imposible sin un cambio estructural en el orden socioeconómico, soberano-estratégico e institucional. Ambas afirmaciones tienen validez, por lo que la lucha social parcializada, las políticas públicas generales y los buenos gobiernos parecen medios inadecuados para resolver los fines expuestos en su plenitud o totalidad.

La respuesta a esta dicotomía aparente es que cada avance humano -sea parcial o general, sea político o reivindicativo- puede ser un fin en sí mismo, pero también un medio para un nuevo avance. Entre el el grado inferior y el grado superior, entre el avance progresivo y la perspectiva estructural, entre la parte y el todo, hay relación profunda y compleja. Esta relación tiene que ver con el método que elegimos para abordar nuestra militancia como un ecosistema con herramientas específicas pero interrelacionadas.

La clave está en construir sistemas de funcionamiento colectivo que sean “resilientes” (algo así como adaptables y resistentes; no me gusta la palabra pero es útil al concepto) a la volatilidad del contexto histórico, que permitan amortiguar los retrocesos y aprovechar los avances. Las “orgas” no son resilientes, son rígidas, son instrumentables, confunden fácil fines con medios, procesos con espacios, etc.

Repasemos brevemente los tres componentes del ecosistema: el movimiento social, la fuerza política y la estatalidad.


  • El primero abocado a los procesos de organización, producción y lucha para el mejoramiento material y cultural de los excluidos.

  • El segundo como forma de expresión de nuestra agenda y posiciones políticas, atracción, formación y organización de la militancia, fuertemente orientado a la disputa electoral.

  • El tercero para el desarrollo de políticas públicas populares a partir de los programas de buen gobierno conforme un método de planificación, ejecución, seguimiento y ética pública.


Nota: Hay dos estratos que no tenemos bien teorizados que son la incidencia judicial y legislativa, dónde empujamos desde todos los frentes. Hemos utilizado hábilmente estas dos herramientas, pero no están bien integradas en el ideario que venimos construyendo. La incidencia judicial va a ser importante en la próxima etapa. Con menor impacto en lo nacional, pero con importancia estratégica para el futuro, está nuestra política internacional.


La inmediatez



¿Cómo se fue construyendo este cuadro? ¿Salió de un repollo? ¿De un libro de teoría de la organización? No creo que se pueda ir de la idea a la realidad. Este modo de funcionamiento no fue una invención sino dejar que la dialéctica de nuestro pueblo penetre nuestra forma de organización.

Me parece que nadie puede comprender la integralidad sin comprender la especificidad y la incomprensión de la especificidad, además de debilitar el proceso en su conjunto, además de una incomprensión política, muestra falta de empatía por los deseos y aspiraciones de los trabajadores de la economía popular, los vecinos de los barrios, las comunidades rurales y originarias, la gente de a pie que integran las bases organizadas del Movimiento Social a partir de una necesidad material.

Muchos de estos compañeros, con un previo trabajo de educación política, podrían compartir el Propósito como una tarea colectiva de la que están llamados a ser parte, otros tantos -menos- la agenda de las 3T y los cinco puntos, pero muchísimos menos van a compartir convencidos las opciones políticas de una fuerza como Patria Grande, su marco de alianzas, el deseo de ser parte de sus acciones, etc.

El reverso de esta moneda, de no “dar por sentado” que los compañeros del Movimiento Social son militantes políticos, es asignarle un plus de valor a los que sí lo son y darles una prioridad en la fuerza política y la estatalidad. Quiero que todos los compañeros sopesen esto. Como se promovió a los compañeros que se formaron políticamente. Los ejemplos son muchísimos: Nati, Fer, Mari, Jackie, Sebas. Los más altos cargos en la estatalidad y la fuerza política son de extracción popular, de las capas más sumergidas de la clase trabajadora… de esto deriva que la separación de herramientas, en la práctica, potencia el “darle poder a los pobres” (Chavez) en sus múltiples sentidos, mientras la supuesta integralidad muchas veces termina en lo contrario.

Se trata de poner a los que gozamos privilegios -que deberían ser derechos, pero frente a la exclusión dejan de serlo- al servicio del protagonismo de los excluidos, sin despreciar el valor que tiene en sí los cuadros políticos provenientes de los sectores medios como catalizadores organizativos, ideólogos, predicadores, cuadros de conducción, cuadro técnico-políticos, etc.

Del mismo modo la autonomía relativa de la herramienta reivindicativa nos ha permitido diseñar en forma participativa, impulsar y acelerar el desarrollo de políticas públicas; pero al mismo tiempo, la autonomía relativa de la estatalidad nos permitió que no se convierta en un feudo de un determinado movimiento social ni en aparato de una fuerza política sino en un medio al servicio de un programa de buen gobierno.

Entonces, ni la política puede subordinar al movimiento social en función de intereses partidarios ni el movimiento social puede imponer funcionarios irracionalmente ni servirse corporativamente de una política pública, ni la estatalidad puede usar al movimiento social como base de maniobra y así sucesivamente. El ecosistema debe tener su equilibrio y nuestro desafío es contribuir a ese equilibrio. Hay un equilibrio inestable que tenemos que trabajar permanentemente con generosidad y visión estratégica.

Más adelante vamos a discutir las dificultades que la experiencia de estos años nos enseñaron y los nuevos desafíos que en este sentido nos depara la etapa actual.

No quiero repetir cosas ya discutidas previamente, no quiero utilizar palabras hirientes o ejemplos provocativos para mostrar la falacia de la “integralidad”, todos saben lo que pienso… pero necesitamos profundizar la unidad de concepción en un ecosistema ampliado. Entonces, permítanme una digresión filosófica sobre el todo y la parte, los cambios sociales y los cambios políticos, etc.

Hay dos elementos de la dialéctica que debemos tener en cuenta para esto. El cambio de cantidad en cualidad y la unidad de los contrarios. Voy a adaptar Hegel muy a mis fines explicativos, pero son elementos que sirven para repensar fuera de la caja nuestra doctrina.

El primero de los aspectos implica comprender que la gradualidad en los cambios no deriva en conformarse con las pequeñas cosas. Tiene una importancia en sí, pero también una importancia que trasciende. Cuando realizamos una acción orientada a nuestros fines, agregamos cantidad a un proceso que en determinado momento puede dar un salto de calidad. Ese salto de calidad es revolucionario. El ejemplo clásico es el del agua que se calienta gradualmente hasta llegar a los 100 C° y se convierte en vapor. Cambió cuantitativamente hasta dar el salto cualitativo.

Desde mi punto de vista, este proceso de cambios cuantitativos se produce en el seno del pueblo fundamentalmente a partir de la lucha socio-económica y la organización comunitaria. Se trata de la progresión cuantitativa del poder popular con los cinco elementos que venimos defendiendo desde 2011 en el libro azul de la CTEP: la unidad, la organización, la conciencia, la moral y la movilización. Cada acción que realizamos en el desarrollo de la economía popular, en la organización barrial, en las luchas rurales, cuando dejan un saldo positivo, agregan grados centígrados al proceso general de transformación.

En otra escala, un cambio cualitativo es, por ejemplo, cuando estas luchas parciales se transforman en políticas públicas. Se trata de un cambio cualitativo que a la vez fortalece al sector que le dio origen, retroalimentando positivamente el proceso. Vease el caso de cartoneros, costureros o barrios populares. Es en ese punto dónde juegan las interacciones con el partido político o con la estatalidad porque no se confundieron los roles, porque cada cual cumplió el suyo, dentro de un esquema contradictorio. Es en ese punto dónde se armonizan las contradicciones que existen entre los sectores del ecosistema para avanzar de un salto, que luego comienza una nueva etapa dejando un saldo material, político y organizativo mayor, con un nivel más alto de poder popular, con compañeros formados, etc.

Del mismo modo, el cambio de cantidad en calidad de los tres componentes de ecosistema -estatalidad, fuerza política, movimiento social- derivan en los tres elementos del proyecto de cambio social profundo como los venimos enunciando: planificación estratégica, autoridad pública y comunidad organizada.


Estatalidad —--------------------------------- Estado Planificador

Fuerza Política —---------------------------- Autoridad Pública

Movimiento Social —------------------------ Comunidad Organizada


Paso a la cuestión de la unidad de los contrarios. Esta es una posición personal, pero yo creo que el Estado argentino (ojo, el Estado, no el Gobierno), sigue siendo neoliberal desde 1976. Neoliberal aun habiendo gobiernos populares ¿Que quiere decir esto? Que aunque dentro del Estado haya disputas, en sus aspectos estructurales sigue siendo una entidad sin capacidad de planificación económica, relativamente impotente frente a las corporaciones, arbitrio de un orden injusto, que los gobiernos populares -con mucho esfuerzo- lograron instrumentar para una mejor distribución y en la ejecución de políticas públicas populares. Es un planteo general, con muchos grises.

Del mismo modo, aunque existan movimientos políticos y liderazgos populares como Cristina que impulsaron avances para la gente, sigo creyendo que “la casta política” post “renovación peronista” (80’s) es mayormente infertil y decadente, por su endogamia, falta de clivaje sindical-social, por la naturalización de privilegios ilegítimos, carencia de doctrina y en muchos casos, por su participación en sociedades político-empresarias. También, aunque considero que los movimientos sociales fueron la creación heróica del pueblo a partir de la década de los noventa, veo una degradación gigantesca, una enorme subordinación clientelar a “la política” y la tendencia de las organizaciones deshumanizarse, centrarse en intereses corporativos y convertirse en aparatos. Otro planteo general, con infinidad de grises.

Entonces, lógicamente ¡hay contradicciones! Siguiendo una visión de Propósito dónde lo importante son los fines, las 3T, los Cinco Puntos, el Ser Humano, hay contradicciones entre el movimiento social y la política, el movimiento social y el Estado, entre una política pública y un partido político, entre una política pública general y una organización social, entre la militancia colectiva de nuestro proyecto y el carácter individualista de la comunicación política, etc etc, etc. Esas contradicciones no se anulan porque seamos todos militantes del mismo Proyecto o que tengamos todos el mismo Propósito. Es el Propósito precisamente el que genera las contradicciones como factor de avance y la sustitución del Propósito por el poder-en-si lo que las elimina. Las contradicciones están ahí, sus polos están luchando permanentemente y aunque no necesariamente sean antagónicas, son contradicciones.

Negar la contradicción, ocultarla, autoengañarse en ese sentido con la idea de la “integralidad”, lo único que hace es impedir el adecuado desarrollo de estas contradicciones y su eventual síntesis. Lleva la contradicción a círculos viciosos que le quitan toda potencia, a la degradación del Propósito en esquemas de poder de auto-construcción, de subordinación, a formas de corrupción en el sentido profundo de la palabra que es torcer algo, trastocarlo, desviarlo de sus fines. Por ejemplo, poner la política pública al servicio de la “orga” destruye la política pública y convierte la “orga” en una “caja”, poner el movimiento social al servicio del partido convierte a los pobres en decorado de los dirigentes y a los dirigentes en punteros políticos, etc.

La “ley de unidad de los contrarios” en cambio implica comprender que precisamente de estas contradicciones surge la fuerza del movimiento, entender la contradicción es entender la integralidad, el todo orgánico pero desdoblado, la sistematicidad de la situación. Entender que la unidad es pasajera, hay momentos de síntesis, pero que va a volver a surgir una nueva contradicción. Mezclar todo es no entender nada. Es básicamente como hablar de sociedad sin entender que hay clases sociales o de mundo sin entender que hay países opresores y oprimidos, etc.

Ahora bien, en el caso de los tres componentes de nuestro ecosistema en particular y en términos más amplios del movimiento social de base, el buen gobierno y la política-partidaria del campo popular, no son contradicciones antagónicas y se pueden ir llevando hacia adelante porque hay un interés común, un Propósito, y por eso un objetivo común de toda la militancia es educar a quienes componen cada una de las instancias en el Propósito y los Cinco Puntos para que se instale en a nivel consciente y subconsciente, en forma cada vez más profunda y detallada, de manera que cuando haya momentos de síntesis se pueda actuar en forma coordinada y conjunta en forma fluida.


PARTE II: Sobre los medios


Fusión de núcleos preexistentes y recreación de los tres componentes

Fuerza nuclear e interacción gravitacional: crecer por atracción, no por proselitismo.


El salto cualitativo en términos de influencia del ecosistema más “nuestro” en el marco de de las alianzas y cuadrantes del macroecosistema político-social-institucional requiere que los núcleos fuertes alrededor de los que se fundó el FPG y el Bloque Social (MTE-NA-FPDS) se fusionen. Esta es mi posición. Firme como un roble. Desde luego, abierta a discusiones, críticas, trabajo en profundidad, pero que requiere una clara definición política particularmente de NA y el FPDS, también de 3B.

No incluyo grupos que defienden su autonomía como un valor en sí mismo o con los que no hemos desarrollado un recorrido suficiente que nos permita pisos de unidad conceptual y confianza; no creo en el modelo de PacMan; de orga; de gigante con pie de barro, cometodo, que crece por engorde; pero nosotros tenemos que tomar una definición: nos conformamos como un núcleo único de conjunto o lo hacemos parcialmente. En cualquier escenario, hay una redefinición de reglas en todos los componentes porque lo peor que puede hacer una plataforma política es mentirse a sí misma y mentirle a los demás.

La situación que existe hoy es la siguiente: el núcleo fuerte sobre el que funciona este ecosistema es MTE-NM-VAMOS. Los niveles de confianza política y articulación con el resto de las “canastas” y el bloque han mejorado mucho, pero la estructuración del ecosistema sigue operando ahi. Esto no le da ni le quita méritos a nadie. Se basa fundamentalmente en que en este “núcleo” opera aceitadamente la lógica del ecosistema.

Una fusión nos va a permitir una mayor densidad en los núcleos, una capacidad de atracción por la fuerza ético política que irradia la conducta, la doctrina, el método, las figuras públicas, la capacidad de coordinación, la seriedad que hay en nuestros vínculos.

Fusión es eliminar las lógicas facciosas e identitarias y eso se resuelve eliminando de cuajo las facciones e identidades pensando en lo mejor para el Propósito, no en contener a las partes. La lógica de la contención es una lógica que fracasa una y otra vez. Hemos dejado en el camino mucho “volumen hueco” para ganar “masa sólida”; todavía nos falta profundizar ese proceso y ahora es un momento propicio, asumiendo los riesgos inherentes a estos proceso que implican un cambio de todos, individual y colectivamente, en nuestras aspiraciones, roles, posiciones.

Se trata de una fusión de los núcleos dinamizadores lo que implica un acuerdo claro en principios, objetivos, modelos de funcionamiento, distribución de roles, reglas y protocolos ético-políticas, mecanismos administrativos, definiciones vinculantes sobre cómo y cuándo se pasa a la acción, formas de evaluación y resolución de conflictos internos y externos,

Consolidar un núcleo de los núcleos tiene un sentido estratégico: poder avanzar en nuestro Propósito priorizando los Cinco Puntos, conducir sanamente un ecosistema mayor, Argentina Humana, e intervenir con mayor inteligencia y eficacia en la UTEP, la estatalidad y otros ámbitos.

Más adelante propondré una hoja de ruta de tres a seis meses para lograrlo.


Actualización metodológica


Esto nos lleva a preguntarnos cómo desarrollar armónicamente las contradicciones no-antagónicas al interior del ecosistema y del campo popular en general; desarrollar progresivamente las contradicciones entre nuestro campo y los intereses antipopulares que impiden alcanzar el Propósito y los Cinco Puntos, así como el crecimiento del poder popular;

Empecemos por lo primero aclarando que no se trata de un mero problema de organización interna, no es un tema técnico ni tiene una solución definitiva. Es una cuestión de suma complejidad política que puede abordarse por aproximaciones sucesivas, prueba y error, con mucha humildad, sin dogmatismos ni pretensiones de control absoluto, sin inhibir el movimiento.

Para ir a las zonas grises y elementos complejos, profundicemos primero en las características esenciales de cada componente tal como funcionan hoy:

Movimientos sociales

Nuestros movimientos cumplen al menos las siguientes funciones:


  • organizan los medios de producción en las actividades de economía popular

  • organizan actividades sociocomunitarias en los territorios excluidos para integrantes de los movimientos y la población en general

  • interactúan con otros actores gubernamentales o no gubernamentales

  • actúan como conducción del bloque y tendencias al interior de la UTEP

  • movilizan su base social organizada y en ocasiones no-organizada en las acciones de lucha sectoriales y generales

  • desarrollan, directa o indirectamente, la formación cultural, laboral, gremial y política de los trabajadores

  • promueven cuadros del sector para la estatalidad o la fuerza política


Los factores fundamentales que sostienen estas actividades son la militancia propia del sector, la militancia externa al sector, el pequeño capital fijo -espacios, infraestructura y maquinaria- de las unidades productivas, los ingresos obtenidos como producto directo del trabajo de los compañeros, el salario social complementario, los recursos de las políticas públicas para el sector y algunos pequeños proyectos de cooperación internacional.

Todo ello es derivado de la organización, el trabajo y la lucha combinada de los tres componentes, con primacía de los propios Movimientos y en particular de la UTEP.

La estructura y formas organizativas de cada uno de los movimientos es singular; dentro de la hoja de ruta el elemento principal es armonizar estas formas de organización. Esto implica tener claro los roles, ámbitos y mecanismos de ramas, regionales, territorios, etc.

Como propuse anteriormente, si existe la definición política, debemos construir una hoja de ruta que nos permita la fusión, que establezca con claridad al menos estos puntos a nivel nacional, provincial, local y por rama:


  • Principios generales

  • Reglas de funcionamiento

  • Formación

  • Identidad colectiva

  • Protocolos éticos

  • Resolución interna de conflictos

  • Formas organizativas a nivel de up, ramas y territorios

  • Coordinación y mejoramiento de las Unidades Productivas y Ramas

  • Línea de trabajo al interior de la UTEP

  • Mecanismos de negociación y desarrollo de conflictos

  • Administración de recursos

  • Roles, liderazgos, vocerías

  • Interacción con el resto de los componentes

  • Seguimientos


Estatalidad


  • El componente “estatal” tiene al menos las siguientes funciones:

  • Elaboración del Plan de Desarrollo Humano Integral como perspectiva general de gobierno futuro,

  • Diseño de programas de buen gobierno como elementos de micro y mezzo estatalidad orientada a los gobiernos aliados presentes -nacional, provincial, local.-

  • Inserción institucional efectiva, ejecución, seguimiento y control de los funcionarios pertenecientes al ecosistema;

  • Formación de funcionarios, encastradores y otros roles requeridos para la acción de gobierno;


Fuerza Política


El componente “político” tiene al menos las siguientes funciones:


  • El desarrollo y coordinación de la estructura militante que comparte el Propósito mediato e inmediato, la orientación estratégica, y se siente representado por la conducción.

  • La enunciación y acción política orientada al Propósito, los Cinco Puntos, etc.

  • La inserción de esa estructura en los sectores de acción más atravesados por la “política” fundamentalmente el ámbito universitario, comunicación, técnico-científico, internacionales, territorial-político (no sociocomunitario), movimiento de mujeres, ecologismo, etc.

  • La estructuración del partido Patria Grande en todas las jurisdicciones del país orientado fundamentalmente a la disputa electoral.

  • La estructuración de la plataforma Argentina Humana como primera esfera de influencia gravitacional en términos políticos del ecosistema, incluyendo la gente o agrupaciones que se siente interpelada “meramente” por los liderazgos personales que pertenecemos al mismo, pero no necesariamente por los componentes ni con el marco general de alianzas ni con el cuadrante específico.

  • La inserción política en el cuadrante definido en cada nivel institucional -local, provincial, nacional- que debe guardar una coherencia que no es lineal pero tampoco puede ser un cambalache.

  • La inserción política en la coalición nacional Unión por la Patria.

  • La selección de figuras y candidaturas.





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